Hellgate: London
Déjà Vu
Jugar Hellgate: London es una experiencia muy despareja. Algunos conceptos incluídos dentro del juego son muy originales, lo cual, más que hacerlos sobresalir, nos hace lamentar que el resto no esté a la altura de las circunstancias. Ambientado en una Londres postapocalíptica, devastada por demonios surgidos de un portal infernal, y donde lo que queda de la humanidad se ha refugiado en las viejas estaciones de metro intentando sobrevivir, personificamos al solitario héroe que -cuándo no- viene a sacar las papas del fuego.
EL JUEGO DE LAS SEMEJANZAS
Luego de una intro renderizada de altísima calidad, nos dan a elegir una de las seis clases de personajes disponibles, y aquí nos encontramos con uno de los elementos más originales del juego: los protagonistas posibles son una extraña mezcla de magia arcana con hi-tech futurista. Podemos optar entre Blademaster, Guardian, Evoker, Summoner, Marksman y Engineer. Cada una supone un estilo de juego diferente: el Blademaster se especializa en combate cuerpo a cuerpo con todo tipo de espadas; el Summoner invoca criaturas para luchar a su lado; el Engineer utiliza una amplia gama de gadgets y aparatejos en combate; el

Evoker se vale de hechizos de magia elemental; el Marksman hace uso y abuso de armas de largo alcance y el Guardian es una especie de paladín, utilizando auras y habilidades defensivas. Acumulamos experiencia eliminando enemigos y completando misiones, hasta subir de nivel. Al hacerlo, nos dan un punto para activar o mejorar habilidades de un árbol específico para cada clase, y cinco puntos para elevar las características de nuestro personaje, como Fuerza o Puntería. Si para esta altura están pensando “Esto es idéntico a Diablo”, les digo dos cosas: 1) Tienen toda la razón del mundo y 2) No va a ser la única vez que piensen eso al leer esta nota. Al parecer, la matriz creada por Blizzard hace casi diez años sigue siendo una especie de “Biblia” rígida e inamovible para los creadores de RPGs.
Pues bien, elegimos nuestro alter ego, modificamos su aspecto a gusto (pelo, color de piel, altura y demás son personalizables) y
pasamos al clásico tutorial que nos enseña las acciones básicas, como movernos, combatir, revisar el diario, iniciar un diálogo etc., etc. Al terminarlo, y con nuestra primera misión ya asignada, llegamos al primer “pueblo”: una estación de subte, con portales que comunican a otras áreas, comerciantes, sanadores y NPCs. Estos últimos son los encargados de darnos misiones, ya sean aleatorias o las que hacen avanzar la historia principal. Tanto las quests como los niveles son aleatorios, por lo que nunca sabremos qué nos vamos a encontrar al cruzar un portal o al iniciar un nuevo juego.
“CHE, ME PARECE QUE YA LA VI…”

En realidad, el “nunca sabremos qué nos vamos a encontrar” es más una expresión de deseo que una realidad, ya que los distintos niveles dentro de cada área son todos iguales: pasillo, cuarto semiderruído lleno de “mostros”, alguna estantería vieja, cajas, una mesa, unos tanques de no se sabe muy bien qué, pasillo, otro cuarto semiderruido con más “mostros”, la misma mesa con las mismas cajas y así. Bajamos a las catacumbas, a ver si el asunto cambia un poco, y no: pasillo, cajas, escaleras rotas, escombros, un área mas abierta con un montón de porquerías y más cajas, otro pasillo. Salimos a las calles y mágicamente entramos a un nivel de “Doom”: la misma textura repetida al infinito, con algunos vehículos destruidos tirados por ahí y unas grietas llameantes en cada esquina. Todo es muy chato, muy repetitivo, muy, MUY aburrido. Para peor, las misiones aleatorias son del aberrante estilo “anda a tal lugar y mata X cantidad de X bichos”, dignas de los peores exponentes del leveleo online. Esto hace que el juego se vuelva terriblemente monótono, al punto que uno se encuentra preguntándose “¿por qué diablos sigo jugando a esto?”. Y si hay algo que contesta a esa pregunta, son los ítems.
MAMÁ, MAMÁ, ¿ME COMPRÁS?
Hellgate: London es una orgía de ítems: armaduras, armas y demás caen en cantidades industriales de los enemigos derrotados.
Pueden ser normales o mágicos, con varios prefijos y sufijos que determinan sus características. Los hay del tipo “comunes”, “raros”, “legendarios” o “únicos”. Los que no sean utilizables por nuestra clase, podemos venderlos o reciclarlos para aprovechar sus partes. En las estaciones encontraremos unas curiosas maquinolas que nos permiten pagar unos mangos para agregarle estadísticas adicionales a nuestro equipo favorito o combinar lo reciclado para “upgradearlo”. También contamos con la posibilidad de agregarles “mods” de acuerdo a los slots que tengan disponibles. La combinación de todos estos elementos hacen del sistema de ítems de Hellgate: London algo enorme e impredecible, cosa que seguramente satisfará a aquellos jugadores adictos a buscar siempre el objeto más “pulenta”.
AL DIABLO CON EL DIABLO
Ver tantas buenas ideas desperdiciadas en un esquema mediocre es siempre motivo de tristeza. Uno se pregunta que hubiese pasado con mayores tiempos de desarrollo, o con decisiones de diseño más acertadas. Lo peor de todo es que el juego no falla miserablemente en todo lo que intenta, pero tropieza precisamente en áreas vitales para un RPG, como el diseño de los niveles, y más importante aún, las misiones. La “pesada herencia” del Diablo esta presente por todos lados, y no precisamente para mejor.
60%
Un RPG con algunas buenas ideas
+: Las clases, todo el sistema de ítems.
-: El diseño de los niveles, las quests, la atmósfera, los gráficos.
Ficha Técnica:
- Género: RPG
- Compañía: Flagship Studio.
- Distribución: Electronic Arts.
- Soporte Multiplayer: bajo subscripción mensual.
Requerimientos mínimos
Procesador de 1.8 GHz (XP) o 2.4 GHz (Vista), 1GB RAM (XP) o 2GB RAM (Vista), NVIDIA GeForce 6200/ATI Radeon 9000, 6GB de espacio libre en disco, DirectX 9.0c.
Requerimientos recomendados
No hay datos (realmente, fue imposible encontrar informacion oficial sobre el tema)
